Competividad y Competencia

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA?

La gran dimensión del fútbol como juego y como deporte es la competición. En un equipo de fútbol, el jugador compite en primer lugar consigo mismo. Este debe desarrollar las estructuras básicas necesarias para evolucionar y adaptar sus potencialidades en términos de destrezas y habilidades, capacidades cognitivas y talentos que le permitan ser adaptativo, dinámico y capaz. Entonces el campo a través del cual la competitividad del jugador tiende a crecer y desarrollarse parte de una competencia con su propio yo.

A través de ese análisis de su proceso de trabajo, el jugador entra en contacto con las variables que le permitirán medirse en función de sus propias posibilidades, mejorar donde tiene que y así incrementar sus probabilidades de participación y adaptarse a las necesidades del equipo.

Competir con uno mismo implica definir puntos de partida individuales y con el proceso de entrenamiento medir la evolución del jugador y sus destrezas.

Competimos contra nosotros mismos para estar aptos y de esta forma poder competir contra nuestros compañeros para ser parte del equipo que competirá contra nuestro adversario con el objetivo de disponer de mecanismos individuales, grupales y colectivos que incrementen nuestra probabilidad de victoria.

Dicho esto, competir significa encontrar los puntos de control a trabajar para poder alcanzar los máximos rendimientos tácticos y técnicos posibles con los que se van a desarrollar las decisiones y las acciones de cada jugada, cada momento y circunstancia, aspectos en los que el entrenamiento tendrá un porcentaje de incidencia pero a la vez, la acción u omisión del adversario influirá en la probabilidad de éxito de dichos porcentajes.